Convivencia familiar psicológicamente positiva 1


 

Tras los intensos meses de vacaciones, en los cuales disfrutamos a la par que “batallamos” con los pequeños y grandes de la familia, llega SEPTIEMBRE, la vuelta a la rutina, cumplimiento de horarios, obligaciones, …., junto a nuestra adaptación postvacacional.

 

Desde Gabinete Psicológico Eva Hernández, creemos que es el mejor momento para recordarte algunos sencillos consejos para hacerte más llevadera esa intensa convivencia, para que resulte placentera y continúe el aprendizaje de toda la familia de forma más psicológicamente feliz.

 

convivencia familiar, ayuda psicológica peleas familiares, problemas de convivencia entre padres e hijos

  • Escuchar a los niños, atender a sus necesidades y captar lo que realmente quiere decir. A veces los adultos sólo atendemos a aquello que consideramos más importante y no atendemos a lo que los niños nos quieren decir.

 

  • Hay que intentar “pillar” a los niños haciendo buenas cosas. En lugar de atender y buscar siempre el error, hay que mirar y buscar los comportamientos adecuados de los niños. Todos los niños a lo largo del día tienen buenos comportamientos, sólo hay que atenderlos y hacérselos saber al niño para que sepa que eso nos gusta y agrada.

 

  • Muchas veces es necesario ignorar algunos de los comportamientos de los niños. Si no son comportamientos demasiado “malos”, hay que dejarlos pasar porque los niños lo usan para llamar la atención de sus padres.

 

  • Poner situaciones, promover para que los niños puedan observar que saben, que lo están haciendo bien, y que son válidos para realizar cualquier tarea. Tratar a los niños como si fueran capaces de hacer todo lo que se proponga.

 

  • Dar confianza a los niños, demostrar que se confía en ellos. Darle responsabilidades en casa, que elija dónde ir, que se tenga en cuenta sus opiniones, dar autonomía en ciertas áreas como pequeños recados, elección de su ropa… les hace sentirse más útiles, responsables y maduros.

 

  • Es más importante lo que sean capaces de hacer por sí mismos, que todo lo que consigan los demás por ellos. Muchas veces los niños no dan valor a lo que hace porque no sienten que sean los  responsables del éxito.

 

  • Ayudar a los niños a que se sientan más seguros de sí mismos, a quererse y gustarse más respecto a sus ejecuciones.

 

  • Intentar eliminar las etiquetas de despistados, nerviosos o malos, porque actuarán según esperan los demás que lo hagan. Los niños actúan como sus padres y otras personas significativas esperan de ellos. Los niños creen que son como sus padres le dicen que son, por lo que hay que cuidar las palabras que utilicemos para definirlos.

 

  • Es importante lo que se le dice a un niño, pero es más importante lo que los padres hacen. Los niños deben ver muestras de lo que le dicen. Por ejemplo, si un padre quiere a sus hijos tiene que decírselo pero también tiene que demostrárselo con caricias, compartir juegos y con confianza hacia él.

 

  • No hay que focalizar toda la atención en el estudio o en los problemas de los niños, hay que preocuparse también por otras áreas como los amigos, las aficiones, sus gustos, sus emociones respecto a las situaciones, lo que le gustaría cambiar y lo que no.

 

  • No más razonamientos, ni más sermones. No sirven para nada. Con los niños es mejor actuar que dar vueltas al mismo tema porque les enseñamos a ser sordos.

 

  • Poner límites. Hay que dejar que los niños aprendan por sí mismos, pero también es necesario marcar unos límites claros porque ellos no tienen fin. Al marcar esos límites no es necesario repetir la orden muchas veces, sino intentar ser firme y consecuente.

 

  • Dar instrucciones precisas, concretas y una detrás de otra. No es aconsejable darle muchas instrucciones seguidas porque se pierde. Dar una y esperar a que la cumpla para mandar la siguiente. Después dar tiempo a la niña para que realice lo que se le ha pedido. Al principio dejar el tiempo que necesite, después ir pidiendo menos tiempo a la hora de realizar sus tareas.

 

  • Lo más importante no es que haga todas las tareas correctas, lo más importante es lograr que disfrute aprendiendo, que se sientan a gusto y que se sientan capaces de realizar diferentes tareas.

 

  • Escuchar a cada uno de los miembros de la familia aunque las ideas que aporten sean descabelladas. Todos deben exponer sus ideas y todos deben colaborar en las tareas domésticas. Así todos se sienten integrados dentro del hogar.

 

 


Dejar un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Un comentario en “Convivencia familiar psicológicamente positiva