Hablando de estrés (Primera parte)


ansiedad

¿Qué es el estrés?

Podemos definir el estrés como una reacción fisiológica del organismo en el que entran en juego diversos mecanismos de defensa para afrontar una situación que se percibe como amenazante o de demanda incrementada.Hablando de forma más cercana, podemos decir que el estrés es una parte normal de la vida de toda persona, ya que nuestro entorno suele estar en constante cambio y nos suele exigir continuas adaptaciones, por lo que en bajos niveles el estrés es necesario y positivo, ya que motiva y puede ayudar a ser más adaptativo y más productivo. Sin embargo, demasiado estrés o una respuesta intensa y prolongada en el tiempo es dañina y perjudicial, ya que nuestra salud, nuestro desempeño académico o profesional, e incluso nuestras relaciones personales o de pareja pueden verse afectadas.

El estrés crónico está relacionado con los trastornos de ansiedad, que es una reacción normal frente a diversas situaciones de la vida, pero cuando se presenta en forma excesiva o crónica constituye una enfermedadque puede alterar la vida de las personas, siendo aconsejable en este caso consultar a un especialista.¿Y por qué lo que es estresante para una persona no necesariamente es estresante para otra?

El estrés es una parte cotidiana de la vida y la cantidad de tensión que cada persona es capaz de tolerar es diferente, y además varía según el momento de la vida, las circunstancias personales, laborales o familiares.

También es importante reflexionar sobre que en general tendemos a creer que el estrés es consecuencia de circunstancias externas a nosotros, cuando en realidad entendemos que es un proceso de interacción entre los eventos del entorno y nuestras respuestas cognitivas, emocionales y físicas. Por lo que la mejor manera de prevenir y hacer frente al estrés es reconocer cuándo aumentan nuestros niveles de tensión y ante qué estímulos o situaciones.

Para ello, veamos cuáles son los Síntomas de estrés:

Las señales más frecuentes de estrés son:

  • Emociones: ansiedad, irritabilidad, miedo, fluctuación del ánimo, confusión o turbación.
  • Pensamientos: excesiva autocrítica, dificultad para concentrarse y tomar decisiones, olvidos, preocupación por el futuro, pensamientos repetitivos, excesivo temor al fracaso.
  • Conductas: tartamudez u otras dificultades del habla, llantos, reacciones impulsivas, risa nerviosa, trato brusco a los demás, rechinar los dientes o apretar las mandíbulas; aumento del consumo de tabaco, alcohol y otras drogas; mayor predisposición a accidentes; aumento o disminución del apetito.
  • Cambios físicos: músculos contraídos, manos frías o sudorosas, dolor de cabeza, problemas de espalda o cuello, perturbaciones del sueño, malestar estomacal, gripes e infecciones, fatiga, respiración agitada o palpitaciones, temblores, boca seca

¿Cómo se produce el estrés?

Los eventos externos como generadores de estrés no necesariamente deben ser muy notorios o intensos, sino que pueden “acumularse” en sus efectos hasta que llegamos al límite. La manera en que interpretamos y pensamos acerca de lo que nos ocurre afecta a nuestra perspectiva y experiencia de estrés. De manera que con frecuencia es nuestra interpretación lo que genera o potencia una reacción negativa de estrés, más que el evento o situación a la que nos enfrentamos.

Nuestra reacción a las situaciones del entorno, está también afectada por nuestro nivel general de salud y bienestar. Una persona que está siempre agobiada, que duerme poco y no come de manera equilibrada, probablemente disponga de menos recursos para afrontar situaciones difíciles. La clave está en que logremos equilibrar descanso, alimentación, ejercicio físico, trabajo-estudio y ocio.

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