¡Házte la vuelta al trabajo más agradable!


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El periodo de descanso ya ha pasado, es momento de enfrentarse al retorno del trabajo diario y a ese ”síndrome post-vacacional” en el que las personas se encuentran de bajón, irritabilidad, tristeza, apatía, nerviosismo, tensiones musculares y cambios de humor.

Para combatir estos síntomas, lo más importante es hacer que el cambio de las vacaciones al trabajo sea lo menos brusco posible y centrarse en lo positivo de la vuelta a la rutina.

Depende de tí, prevenir y combatir esa posible apatía, seguida por el cansancio o la falta de energía y baja concentración para realizar las tareas. En algunos casos más extremos incluso puede llegar a causar dolor de cabeza, ansiedad o malestar general. En realidad, tan solo es un cuadro de fatiga o estrés tras las vacaciones asociado con el cambio de hábitos.

 

Es esencial tener un pensamiento positivo y ver la vuelta al trabajo como algo bueno y no como una carga. De esta forma, será más fácil reincorporarse a la rutina si se piensa en que se van a retomar las relaciones con los compañeros o en valores que generen motivación.

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Así que manos a la obra y ¡Házte la vuelta al trabajo más agradable!

Empieza con calma el trabajo y piensa en positivo: Muchas veces nos agobiamos al pensar en todo lo que tenemos que hacer a la vuelta, e incluso pasamos días poniéndonos en lo peor y después la incorporación al trabajo no es tan mala como imaginábamos. Lo mejor es no agobiarse con estos pensamientos, acudir al trabajo con una actitud relajada, sin adelantarnos a los acontecimientos y abordar tarea por tarea. Muchas veces, al final no resulta tan pesado como habíamos pensado.- Crea pensamientos agradables sobre el regreso a la vida laboral o el trabajo en sí. Pon la atención en lo positivo que tiene el reencuentro con la vida cotidiana”.

– Busca tener proyectos e ilusiones para el nuevo curso, fuera del área laboral, como comenzar alguna actividad nueva que siempre nos ha gustado, o fomentar alguna afición”.

– Crea objetivos que motiven a cada uno y hacer que el trabajo sea creativo, buscando la excelencia en él.

– Ilusiónate por el nuevo curso, tienes todo un año por delante para hacer grandes retos.

Huye de la rutina: Algo que empeora el sentimiento de tristeza por acabar las vacaciones es la rutina en todas nuestras actividades, que vuelve a apoderarse de nuestra vida.

Te proponemos que hagas un esfuerzo y te marques actividades que estén totalmente fuera de tu vida cotidiana, que nunca realices. No tiene que ser algo muy complicado, puedes empezar por pequeños detalles que te aporten un poco de aventura. Cambia tu restaurante de siempre por otro nuevo de comida exótica, sal a pasear o a tomar algo por una zona que no suelas frecuentar, consulta las actividades culturales y de ocio de tu ciudad y elige una diferente, aporta un toque de innovación a la cena de esta noche buscando una receta nueva que te parezca suculenta y prueba a llevarla a cabo, organiza una fiesta sin motivo para tus amigos, apúntate a ese curso de cata de vinos que siempre quisiste hacer o a clases de chino… Está claro que todo esto conlleva un riesgo, que no te guste o que prefieras volver a tus costumbres. Pero la diversión de intentarlo y la emoción de las experiencias nuevas está asegurada.

Concédete pequeños placeres: Trabajas duro, así que… ¿por qué no permitirte pequeños placeres? Prepárate un baño de burbujas, compra tu postre favorito, sal a cenar fuera, ve a una sesión de masaje, compra entradas para el cine o el teatro… todo es válido para hacerte sentir un poco mejor y mimarte. ¡Te lo mereces!

Conserva una pequeña parte de tu modo de vida en vacaciones: Seguro que echas de menos las actividades que realizabas en las vacaciones.

Tendrás que renunciar a una buena parte de ese estilo de vida, pero no a todo. ¿Qué te gustaba hacer en vacaciones? Si, por ejemplo, te encantaba darte un baño antes de acostarte, puedes hacerlo en una piscina climatizada. Si te encantaba ir de compras, programa un día con tus amigos/as para hacerlo. Si te encantó el spa del hotel, acude a uno en la ciudad. Si la comida del hotel o de la ciudad era fabulosa, trata de encontrarla o cocinarla tú mismo. Intenta aprender de las experiencias que descubriste en vacaciones y conservar la parte que puedas.

Aporta tu grano de arena para un ambiente de trabajo mejor: El ambiente de trabajo influye mucho en cómo nos tomamos la vuelta al mundo laboral. Por ello, si haces algo para mejorarlo te sentirás un poco mejor. Por ejemplo, puedes personalizar tu puesto de trabajo, añadir fotos de tus seres queridos en marcos o a modo de salvapantallas, poner música, proponer a tus compañeros que una vez a la semana os turnéis para traer algo agradable al trabajo como pastas o bombones, sé amable con los demás, cuenta un chiste, quedad algún día a tomar algo al salir de trabajar… cualquier detalle que se te ocurra ayuda a que te sientas un poco más feliz.

El poder de las pequeñas metas en el calendario: No te agobies al mirar el calendario pensando que queda un año para el próximo agosto.

Un sencillo truco es elaborar un calendario donde puedes apuntar fechas importantes que te hagan especial ilusión, como fechas de cumpleaños, viajes cortos, fiestas y puentes, actividades que hayas programado y te encanten, visitas de amigos y familiares, cenas especiales… Así cuando mires el calendario puedes buscar la fecha que hayas señalado más próxima y al pensar en ello te sentirás bien.

La clave es irse apoyando en las pequeñas metas, no esperar con tristeza durante meses a las grandes que, a veces, incluso te decepcionan.

No pongas todo el peso de tus logros en el trabajo: A veces pensamos que nos realizamos por medio del trabajo y que por medio de éste conseguimos nuestros mayores logros. Sin embargo, es bueno ampliar nuestras miras y darnos cuenta de que el mundo no empieza y termina en el trabajo, sino que hay muchos aspectos de la vida donde demostrar nuestra valía y dejar nuestra huella.

Puedes colaborar con una ONG para ayudar a multitud de causas, intentar escribir un libro o pequeñas historias, volver a tocar un instrumento de música que tienes algo abandonado, desarrollar más ese hobbie que tan bien se te daba y que te encantaba… descubrirás como otras facetas de tu vida ganan importancia y aprenderás a realizarte por otro tipo de caminos al tiempo que enriqueces tu vida.

Manténte rodeado de personas: Muchos casos de depresión postvacacional podrían estar relacionados con el haber estado rodeado de personas durante las vacaciones y luego encontrarte a ti mismo rodeado de personas que no conoces mucho, o quizás rodeado por poca gente. Levanta tus ánimos manteniéndote en contacto con tus amigos y con tu familia, y sal a hacer actividades en las que otras personas interactúen contigo.

Haz cosas que te den motivos para estar a la expectativa de algo: Revive la emoción de la anticipación preparando cosas divertidas, tales como un desayuno con tus amigos, tomar clases de algún pasatiempo o interés, asistir a eventos deportivos cada cierto tiempo, ir al cine, etc. Elige actividades que puedas costear, que te interesen y que sepas que te gustarán.

Organiza una escapada de fin de semana: Hay que aceptar que, de momento, no podremos disfrutar de varios días de vacaciones, pero una solución alternativa para vencer la tristeza que esto produce es planear una escapada de fin de semana. Es cierto que la duración es corta pero un fin de semana se puede aprovechar al máximo si se planea bien, además de ser una opción económica al tratarse de dos noches. Un buen fin de semana de diversión en un bonito lugar puede ser una verdadera recarga de energía y una ruptura con lo cotidiano.

Deporte para la mente: Está demostrado que el deporte no sólo es excelente para el cuerpo, sino también para la mente. Ayuda a desconectar de los quehaceres diarios y es un gran enemigo de la depresión. Apúntate a un gimnasio o a alguna actividad que te apetezca, las opciones son interminables: natación, yoga, clases de baile, pilates,… o simplemente sal a correr o a pasear por el parque con frecuencia. Si no dejas que te venza la pereza pronto notarás los resultados. Además de estar en forma, te sentirás con más ánimos y energías.

Haz elecciones saludables: Los excesos durante las vacaciones podrían dejarte un poco fuera de forma o peor aún. Busca retomar los alimentos saludables, tomar bebidas saludables y asegúrate de hacer ejercicio. La buena alimentación y el ejercicio con regularidad mejorarán tu estado anímico y te ayudarán a recuperar tu buena figura y tu condición física.

Si pasadas dos o tres semanas sigues sin encontrarte bien, plantéate si puede ser un buen momento para requerir ayuda psicológica profesional y empezar un etapa de crecimiento personal. Puedes solicitar toda la información que necesites llamando al Gabinete Psicológico Eva Hernández de Valencia: 633164004.

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