La causa del estrés


Quiero compartir en esta ocasión un breve fragmento de uno de los materiales de Sandra Iozzelli para reflexionar sobre la causa principal de estrés, el sufrimiento, los miedos.

 

“Estaba en el autobús, en Barcelona, camino a casa disfrutando de un viaje de una hora que recién empezaba. Era una noche hermosa cuando de pronto sentí que algo pasó corriendo por entre mis pies…

No sabía lo que era pero se manera automática vino a mi mente la imagen de un ratón. Le tengo miedo a los ratones e inmediatamente sentí un sofoco, un calor que recorrió todo mi cuerpo de manera instantánea, se me encogió el estómago, y sentí una rigidez y tensión en todo mi cuerpo, levanté los pies para evitar al ratón y me puse a mirra donde estaba.

 

De pronto veo que pasa rodando una naranja…sí, ¡era una naranja que rodaba por el autobús y no un ratón! Poco a poco, me empezó a volver el alma al cuerpo, mi cuerpo se empezó a relajar, mi estómago a suavizarse y el calor a enfriar… En ese momento pude ver de una manera muy clara y muy nítida, que no había sido un “ratón real” lo que me había generado tanto estrés y miedo, sino mi pensamiento de que era un ratón y lo que significaba para mí un ratón.

 

Me quedé pensando asombrada cómo un pensamiento, una creencia que no era real podía haber generado en mí un miedo y un estrés tan real. Si fuese verdad que son los acontecimientos externos los que nos generan miedo y estrés, ¿cómo es posible que hubiese sentido tanto miedo y estrés cuando no “había un ratón”?”

 

No son las situaciones que has experimentado las que te provocan malestar, son solo tus interpretaciones las que determinan que sientas tranquilidad o estrés.

Para entender esto un poco más, comentemos la Terapia de Conducta Racional-Emotiva de Albert Ellis, el cual postula el modelo ABC, para enseñar a la gente cómo sus creencias causan sus respuestas emocionales y conductuales.

Nos dice que cuando un evento acontece aparecen las diferentes acciones: A: el evento o hecho, B: la interpretación del evento o creencia y C: las consecuencias, la manera en que te sientes y actúas como consecuencia de esa interpretación o creencia. A su vez, estas consecuencias pueden dividirse en dos partes: C1, una respuesta emocional a la interpretación del evento (qué emociones sientes cuando tienes esta creencia). Y C2 una conducta basada en nuestra respuesta emocional (cómo actúas cuando tienes esta creencia).

Este modelo ABC muestra que A (el evento) no causa C (tu reacción). Es B (tu creencia) lo que causa C tu reacción).

Las premisas claves son:

  • La manera en que te comportas está directamente influenciada por cómo sientes.
  • La manera en que sientes está siempre y únicamente creada, controlada y mantenida por las interpretaciones hechas por tu mente.
  • La manera en que sientes y te comportas nunca está causada por la manera en que otros te tratan o por los eventos que te suceden.

 

Nosotros creamos nuestra realidad por el modo en que percibimos el mundo que nos rodea.

“Si te afliges por alguna causa externa, no es ella lo que inoportuna, sino el juicio que tú haces de ella. Y borrar este juicio, de ti depende” Marco Aurelio, filósofo y emperador romano.

 

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