La necesidad de jugar con nuestros hijos


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La búsqueda de un hueco en la jornada para jugar con los hijos es casi tan importante para su desarrollo como una adecuada alimentación.

Sin embargo, jugar con nuestros hijos no es tarea fácil. Muchas veces comporta un esfuerzo extra en una vida en la que cada día está más presente el estrés y menos el tiempo libre.

 

La importancia del juego

Desde el primer momento de la vida, el niño explora el ambiente que le rodea, reacciona ante el entorno y participa activamente en su adaptación al medio. En estos primeros contactos con el mundo que le rodea, el juego ya es un factor principal.

 

El juego es un fenómeno universal, necesario para la infancia e imprescindible para el desarrollo adecuado del niño. Es la actividad propia del niño y para él no tiene el mismo significado que para el adulto. El juego no tiene causa, no tiene fin. No es simple distracción, no es un pasatiempo. Es su modo de relacionarse con el mundo.

 

Todo lo que hace lo hace como juego. Se va formando en un proceso de juego, de interacción lúdica con otras personas, con los objetos, los animales, los hechos, las situaciones…

El juego es la actividad propia de la infancia, y es importante para su adaptación y desarrollo.

Qué desarrolla el juego:

El juego, además de ser una actividad, ayuda al niño a desarrollar todas sus funciones físicas, sensoriales, intelectuales, afectivas y sociales.

 

– Es una fuente de aprendizaje: Todo juego es una oportunidad para aprender. Al ser la forma de relacionarse con el mundo, a más juego, más conocimiento, más aprendizaje, mejor desarrollo.

– Favorece el desarrollo físico: Aprender a manipular y a controlar los objetos. Aprender a conocer y controlar su cuerpo. Facilita el desarrollo muscular, la coordinación corporal y las habilidades motoras. Es una descarga de la energía excesiva.

– Es un estímulo para la creatividad: Se desarrolla la capacidad para crear, para realizar algo nuevo y distinto, lo que es satisfactorio y muy adecuado para un buen desarrollo.

– Desarrollo de sus habilidades: Mediante el juego el niño pone en práctica muchas conductas y aprende a descubrir cuáles son sus capacidades, sus habilidades, sus limitaciones y, van observando qué saben realizar y qué les cuesta más.

Por ejemplo, si sabe chutar a gol, defender la portería o hacer regates. Si es más hábil recortando, pintando en ceras, acuarelas o pintura de dedos.

Con el juego se despiertan muchas de sus capacidades porque se estimulan y se desarrollan las ya adquiridas.

– Aprenden a ser sociables: El juego es un paso previo para una socialización sana y objetiva.

Se aprende las normas básicas de socialización como la cooperación, generosidad, sinceridad, simpatía, empatía…

Fomenta la comunicación: enseña a comprender al otro.

– Aprenden normas de comportamiento:

Aprende límites, normas de conducta, aprende la demora del refuerzo.

Por ejemplo, aprende a esperar su turno, a volver a la casilla de salida si pierde, a perder, a seguir las reglas el juego

Es una salida para las necesidades y los deseos: mediante el juego se busca satisfacer las necesidades en el mundo real, y sólo lo consigue a veces con el juego. Por ejemplo, ser líder.

También puede resolver los conflictos cotidianos. Se descargan miedos y angustias, hace frente a los problemas representando en sus juegos las dificultades que han encontrado en la realidad. Por ejemplo, juega a que es el que más goles mete, el que mejor nota saca de la clase

 

Cómo jugar con los niños:

 

Los adultos debemos estar en el juego del niño donde él mismo nos indique. Es decir, para jugar con los niños hay que intentar ponerse “en el mundo del niño” y no hay que jugar como el adulto. Hay que seguir lo que el niño nos diga porque él sabe qué es jugar, y nosotros ya lo hemos olvidado.

 

Hay que adecuarse según la etapa del niño y según su edad, según los materiales que tengamos y tener los juguetes más adecuados para su edad. Tan importante es que nos sentemos con un bebé de 3 meses y  juguemos a “cu-cú”, a hacer carantoñas, como que tiremos de la cuerda de un juguete que vuelve continuamente, que encajemos piezas en un cubo, que realicemos una construcción, que hagamos una obra de teatro con marionetas, que construyamos collares con macarrones…

 

Las pautas a seguir son simplemente seguir al niño:

–        Hay que tratar de jugar siempre a su misma altura, sea en el suelo o en su mesa.

–         No tener las normas de los adultos de ensuciarse o estropear.

–         En ese momento se está jugando y hay que crear un ambiente relajado, agradable y cálido.

–        Los padres y madres han de tener plena confianza en la capacidad de su hijo para jugar y otorgarle la iniciativa.

–        Deben observar al pequeño hasta llegar a entender en qué consiste el juego. Si no se logra, imitarle.

–        Es importante respetar el tiempo destinado a jugar con ellos. Aunque sea media hora al día, durante ese tiempo no debe existir nada más. Tampoco el niño debe tener otras necesidades: ni hambre ni sueño.

–       Se puede orientar el juego, si es necesario, pero jamás imponer las reglas.

El adulto puede jugar como quiera, imponiendo sus normas pero eso inhibe la fantasía de los niños. Esto podemos utilizarlo para enseñarle, por ejemplo, utilizar las barbies para enseñar la importancia del aseo personal y la higiene, o muñecos de animales para favorecer la empatía de cómo se ayudan unos a otros

Tenemos que dejar que el niño se exprese aunque sea negativo porque es su manera de expresar lo que no le gusta, y de descargar energía o ansiedad. Si pega tiros, mata a su profesor, a su hermano…lo hace porque puede estar enfadado o sentir celos, y es importante que lo manifieste. Eso no significa que lo quiera hacer de verdad. Es sólo una manera de conseguir lo que no puede en realidad

Es importante observar a los niños mientras juegan, porque nos dicen cómo ven ellos el mundo. El niño se expresa jugando, escúchalo.

 

 

Si quieres ampliar esta información o recibir asesoramiento para estimular a tu hijo con el juego, no dudes en informarte en Gabinete Psicológico Eva Hernández en Valencia, llama sin ningún tipo de compromiso al 633164004.

 

 

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