¡Lucha contra la procrastinación!


 

La procrastinación es una de las principales causas de ineficiencia en el trabajo del género humano.

Una vez analizado el término en el artículo anterior, y valorado la opción de poder contestar el test ¿Eres un “procrastinador”?  http://www.evapsicologa.com/la-autoestima-y-la-procrastinacion/ ya podemos pasar al siguiente paso.

 

¿CÓMO PODEMOS LUCHAR CONTRA LA PROCRASTINACIÓN?

 

  • Cuidado con algunos de los pseudoargumentos que nos decimos para  enmascarar el problema.

Estos argumentos son autoabsolutorios o autopermisivos y entorpecerán nuestros pasos hacia el cambio correcto.

Detecta los tuyos y busca un argumento de peso contra él.

 

Veamos algunos de los más frecuentes:

  • “Soy más creativo bajo presión y así me va bien”.
  • “Soy más eficiente en el último minuto y así me va bien”.
  • “Soy muy perfeccionista”.
  • “No pasa nada por un día que me retrase, tengo tiempo”.
  • “Miro facebook, pero solo cinco minutos”.
  • “Ya empiezo mañana, o mejor el lunes”.
  • “En cuanto acabe esto, ya me pongo en serio”.

 

  • Detecta las situaciones de alto riesgo de procrastinación:

Identificar bien que nos encontramos ante una de estas tareas también nos puede ayudar a estar atentos y superar el riesgo de procrastinación.

 

  • Las tareas que no disfrutamos.
  • Las tareas para las que no tenemos habilidad.
  • Las tareas que no compensan por su gran dificultad.
  • Las tareas que no compensan por el escaso reconocimiento previsible.
  • Las tareas no previstas en nuestras agendas o planes.
  • Las tareas que no comprendemos bien.
  • Las tareas referidas a situaciones confusas y mal definidas.

  • Suprimir las tentaciones electrónicas es la técnica antiprocrastinación muy eficaz

 

 

  • Establece una forma ágil y eficaz de asignación de prioridades a las tareas.

Evita posponer la tarea por otras secundarias: Cuando empieces a trabajar, fuera el “síndrome del sacapuntas” (nada de ponerte a sacarle punta al lápiz, y a los veinte lápices que tienes, antes de entrar en faena).

 

Sino cualquier tarea es buena antes de empezar la realmente importante:

 

 

  • No esperes a tener una motivación para empezar, llegará a medida que avances en la acción. ¡Poniéndote manos a la obra!

Trázate un plan.

–      ¿Cuándo empiezas?

–       ¿Por dónde?

 

  • Divide la tarea en pequeñas etapas de 15-20 minutos y ¡adelante!

 

  • Piensa positivamente. Pon atención en las frases negativas que te dices y sustitúyelas por afirmaciones positivas.

Por ejemplo, en vez de:

“¡Uff! ¡Es que no tengo ningunas ganas de hacerlo!”

Repítete:

“Me voy a poner durante 20 minutos, ¡hoy me siento lleno de energía!”

 

  • Reconoce tu esfuerzo y felicítate interiormente.

 

  • El hábito se crea o desarrolla a través de la repetición.

“Siembra una acción y cosecharás un hábito; siembra un hábito y cosecharás un carácter; siembra un carácter y cosecharás un destino”

 

  • A más motivación, menos riesgo de procrastinación.

Maneja adecuadamente los factores que influyen en la motivación para aumentarla, te ayudará saber que la motivación será mayor cuantas más expectativas reales tengamos de conseguir algo y más valioso sea. Por lo que trata de elevar la confianza en tí mismo, la expectativa de éxito, y también la valoración de la tarea y de sus resultados, todo esto aumentará tu motivación.

 

  • Establece metas.

Las metas generan espirales de éxito muy eficaces.

¿Cómo deben ser? Específicas (no tan genéricas que no muevan a la acción), secuenciadas (parciales, pero dentro de una senda global), accesibles (pero no tan ínfimas que no supongan progresos) y temporalmente realistas. Además, mejor de acercamiento que de evitación o negativas.

 

  • Tomar decisiones y comunicarlas.

Las decisiones formales y explícitas ayudan a doblegar el sistema límbico: la parte planificadora de nuestro cerebro se impone así a la impulsiva. El compromiso es más difícil de incumplir cuando hay una resolución solemne y pública.

 

  • Apoyarse en rutinas positivas para automatizar el trabajo y alejar tentaciones.

Las rutinas son apoyos esenciales de los objetivos a largo plazo, porque, al automatizar el trabajo, alejan tentaciones y distractores. Cualquier procrastinador puede rendir tanto como quien no lo sea, siempre que se agarre a las rutinas. Evitar las excepciones impide que se conviertan en reglas, porque la primera dilación es un camino abierto a la segunda.

 

  • Romper la barrera del minuto -1.

La verdadera barrera que hay que romper es el minuto anterior a comenzar a trabajar. Ese es el gran obstáculo. Si se supera esa gran barrera inicial, todo resultará más llevadero y se habrá evitado el mayor riesgo de procrastinación.

 

  • Anotar ideas para expulsarlas de la mente.

Anotar las ideas ajenas al tema en el que se trabaja evita un gran riesgo de desconcentración y de procrastinación. Como es difícil suprimir los pensamientos a pura fuerza de voluntad (si nos obligamos a no pensar en algo, probablemente acabemos pensando en ello más aún), necesitamos la ayuda del taco de notas, que los echa de la cabeza y evita que se nos queden flotando.

 

  • Buscar la cara agradable de lo desagradable.

Así se eleva la valoración de las tareas duras y, por lo tanto, su escaso poder motivador. Manipular mentalmente la tarea y asociarla a algo que nos resulte agradable eleva la motivación. Además, autopremiarse y autohalagarse potencia la autosatisfacción.

 

  • Visualizar los logros deseados para vivirlos por anticipado.

Recrear situaciones de forma intensa hace que nuestra mente se active y genere una especie de imagen como si se hubieran producido tales logros. Si somos optimistas y visualizamos activamente las metas, habremos dado un paso hacia ellas. Por el contrario, tener miedo a fallar incrementa las posibilidades de fallo.

 

  • Combatir el aburrimiento.

El aburrimiento empuja de cabeza hacia la procrastinación. Hay pautas para inflar artificialmente el interés de las tareas: cambiando la manera de abordarlas, marcando pequeños hitos, recortando los tiempos de las tareas parciales como en una autocompetición, conectando mentalmente la tarea pequeña en un todo mucho más importante. Enganchar las tareas en otras de superior rango y de mayor importancia es eficaz. Y, desde luego, el cansancio es un factor que multiplica el desinterés y reduce la capacidad de esfuerzo.

 

 

Si necesitas una guía más específica para tí y que te ayuden a crear las herramientas para llevar a cabo tu método antiprocrastinación, no dudes en pedir asesoramiento en Gabinete Psicológico Eva Hernández llamando al

633 16 40 04.

 

 

 

FUENTES:

 

Cuaderno de ejercicios para aumentar la autoestima. Poletti R., Dobbs B. Terapias Verdes.

http://blogs.elpais.com/ayuda-al-estudiante/2013/03/tu-hijo-esta-procrastinando.html

http://blogs.elpais.com/ayuda-al-estudiante/2013/03/la-procrastinacion-esta-en-el-cerebro.html

http://blogs.elpais.com/ayuda-al-estudiante/2013/03/el-antidoto-de-la-procrastinacion.html

http://blogs.elpais.com/ayuda-al-estudiante/2013/03/10-formas-de-luchar-contra-la-procrastinacion.html

 

 

Dejar un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *