¿Qué debo hacer cuando mi hijo pega o muerde?


 

– Debemos ser consistentes y coherentes al responder a la conducta de pegar o morder.

Los niños se sienten confundidos cuando por la misma conducta en momentos o días distintos su consecuencia es diferente. (Por ejemplo, es probable que el niño se sienta confundido sobre cuándo y si incluso es aceptable golpear a otro niño si cuando él le pega a unos compañeros el lunes los padres lo castigan, pero cuando pelea el jueves, los padres lo alaban por haberse defendido.). Si siempre que pegue aplicamos la misma consecuencia, el rincón de pensar,  aprenderá cuál es la regla de conducta que debe seguir (No pegar).

 

– Cuando pegue o muerda lo llevaremos al rincón de pensar, también conocido como “silla de pensar”, “el rincón de reflexión”… Consiste en sacar al niñ@ de la situación donde se está dando la conducta que queremos eliminar, para que no pueda conseguir el refuerzo, es decir interrumpir la estimulación, aislarle de una oportunidad de recibir recompensas positivas, por ello el área de aislamiento debe ser si estímulos agradables o recompensantes, por ejemplo, en el pasillo, rincón de la habitación sin mobiliario.

– Acompañaremos a nuestr@ hij@ al rincón de pensar de la mano, con tono de voz neutro, con una actitud firme pero sin enfadarnos, y diremos “no se pega, así para que pienses sobre esto vas a estar en el rincón de pensar”.

Muy importante eliminar las emociones mientras el rincón de pensar, pero cuando ha terminado los minutos la actitud debe ser amable, agradable y cercana.

 

– En el rincón de pensar permanecerá el tiempo según su edad, lo aconsejable es un minuto por año, nunca un tiempo superior. Pero debe permanecer este tiempo en el rincón. Y nadie le prestará atención durante este tiempo, ignorando el llanto y cualquier otra conducta.

Las primeras veces es poco probable que el niñ@ se quede allí en el rincón sin más. Es posible que chille, que pegue patadas, que busque cualquier cosa para tirar (si es que están a su alcance pero no debe ser así). Sin embargo mientras permanezca en el rincón se le puede permitir cualquiera de estas conductas, para que aprenda que ante ellas no vamos a responder ni siquiera con la mirada.

En cambio si se va del rincón, tendremos que devolverlo al área de aislamiento. Es fácil que tengamos que repetir este procedimiento varias veces, pero si lo llevamos a cabo con suficiente regularidad, permaneciendo lo más tranquilo posible, dejará de ser divertido y aprenderá a “estar en su sitio”.

 

– Inmediatamente después del rincón de pensar se debe reforzar una conducta alternativa, por ejemplo, jugar tranquilo, compartir juguetes, obedecer a una instrucción. Se le reforzará con atención y con refuerzo social, es decir mensajes positivos.

 

– Es necesario que aprenda otra forma de relacionarse con el resto de niños y adultos, o que aprenda otras forma de solucionar sus dificultades (enfadarse, conseguir un juguete, recibir un empujón, etc.) para ello debemos ser modelos de estas interacciones e ir enseñando formas adecuadas.

 

– Preste especial atención a su conducta en situaciones grupales, y estar pendientes para intervenir en caso necesario.

 

Es aconsejable ir al parque u otro tipo de situaciones sociales, estando cerca de su hij@ y el resto de niñ@s podrá decirle todo lo que está haciendo bien y ayudarle en las situaciones que tiene dificultades, hasta que poco a poco ya sepa desenvolverse en estas situaciones y no necesite nuestra ayuda.

 

– Estar muy atentos para reforzar cuando se comporte de forma correcta y amable con los demás, sobre todo en los momentos de juego.

 

 

– Evitar utilizar expresiones en contra del niño, tales como “eres malo, malvado, insoportable”, etc. Debemos desaprobar  la conducta inadecuada no al niño.

 

 

– Es importante enseñar al niño cómo debe comportarse o solucionar estas situaciones, ya que en ocasiones no saben como recuperar su juguete, o no saben cómo acercarse a otros niños.

 

 

– Tratar de favorecer situaciones tranquilas y agradables de juego y relación con los demás.

 

 

Pero no olvides que utilizar otras estrategias ante el enfado o para resolver las situaciones sociales, es un aprendizaje y como tal requiere de su sistematicidad y continuidad para alcanzarlo.

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