¿Qué tipo de madre/ padre soy? 1


Como padres, resulta un ejercicio interesante, reflexionar sobre los tipos de padres que existen y analizar las diferentes características que los definen, al igual que las posibles consecuencias en los hijos. Puesto que la educación es un área muy amplia y en la mayoría de casos muy compleja, podemos vernos reflejados en diferentes perfiles según las situaciones, o vernos identificados en otros de ellos según los diferentes estados de ánimo. Pero lo interesante de todo esto, es que de ello, surja una reflexión para el aprendizaje y mejora de la educación de nuestros hijos.

Los principales perfiles de padres serían:

 

Los padres inconsistentes:

– En ocasiones son rechazadores, otras hipercríticos y en otras demasiado cariñosos.

– No hay una pauta de conducta que regule la totalidad de sus actos.

– Sus reacciones se basan en sentimientos personales más que en la realidad de los hechos.

– Son poco constantes en los hechos, no siempre cumplen sus compromisos.

-Sus estados de ánimo, priman sobre la actitud reflexiva acerca de lo que sus hijos necesitan.

– Actúan como «improvisando», reaccionan siempre en forma impulsiva.

Generan en sus hijos:

– Inseguridad, angustia. y desconfianza, pues carecen de criterios estables para diferenciar lo que es correcto o incorrecto. Aprenden a  percibir los estados de animo de sus padres y actúan de acuerdo a su conveniencia.

 

Los padres permisivos:

– Procuran intervenir lo menos posible, dejan hacer a sus hijos por su cuenta, no toman decisiones ni orientan.

– Con el pretexto de lograr algo bueno de sus hijos, dejan hacer a sus hijos lo que ellos quieran.

– En ocasiones, opinan que la mejor manera de educar a sus hijos es no controlarlos en absoluto.

– Todo lo resuelven cómodamente a base de votaciones, sin permitir a sus hijos reflexionar las decisiones ni buscar consensos.

– Impiden que sus hijos, consigan lo que ellos han conseguido.

– Actúan como «bonachones», pretendiendo complacer y dar la razón a todos, sin disgustarse con ningún miembro de la familia.

Generan en sus hijos:

-Desconcierto, desamparo, angustia y en muchos casos frustración pues en la casa se impone el que más grita, hay un ambiente de desorganización y tensión que favorece el individualismo.

 

Los padres sobreprotectores:

 

 

– Apelan a argumentos de tipo sentimental para garantizar la adhesión de sus hijos.

– Son amables y entretenidos, promueven el dialogo y la discusión, pero ellos deciden cuales son las respuestas correctas.

– A menudo evitan discordias, se resienten si sus hijos les hacen observaciones o si discuten sus decisiones.

– Consideran a sus hijos como seres inmaduros y faltos de recursos.

– Mantienen a sus hijos en estado de hibernación; no les dan oportunidad de decidir, de arriesgarse, de ser ellos mismos.

– Actúan como «protectores>», a la vez que hacen valer su condición de expertos.

Generan en sus hijos:

– Dependencia, inseguridad y temor. Producto de la falta de protagonismo no tienen oportunidad de madurar.

 

Los padres autoritarios:


– Son guardianes celosos de la autoridad y la disciplina, aplican reglamentos y castigan sin dar lugar a explicaciones.

– Dan soluciones, entregan recetas. indican conductas, señalan lo que es y lo que debe ser.

– Tienden a desconfiar de las capacidades de sus hijos por lo que impiden su participación.

– Ejercen el control mediante la ironía, la humillación ridiculizando a sus hijos.

– Actúan como «caciques», distribuyendo trabajo y exigiendo

Generan en sus hijos:

– Angustia, temor, dependencia y agresividad pues se sienten permanentemente fiscalizados. Menor creatividad, debido a que existe un ambiente de conformismo, obediencia y sumisión. Escaso desarrollo del autocontrol como pauta de conducta, ya que dependen del control externo para regir su comportamiento.

 

Los padres democráticos:

 

– Permiten y estimulan la participación de sus hijos a nivel de planeación y ejecución de las actividades de la familia.

– Confían en sus hijos para analizar y buscar solución a los problemas.

– Crean un clima de confianza para que las opiniones de todos los miembros de la familia, sean valoradas en su justa medida.

-Aclaran los malos entendidos suprimen los obstáculos y contribuyen al desarrollo de la discusión proponiendo a sus hijos problemas para discutir, en lugar de soluciones.

– Les preocupa que sus hijos se acepten y respeten mutuamente.

– Actúan corno «facilitadores», permitiendo el desarrollo de las características individuales de cada uno de sus hijos.

Generan en sus hijos:

– Automonía, interdependencia, creatividad y desarrollo del autocontrol y de la responsabilidad. Al existir posibilidad de participar activamente, haciendo y discutiendo, reemplazan la competitividad por la solidaridad.

 

 

 

 

 

 

 

 


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